Lunes 27 julio 2009 1 27 /07 /2009 18:28


Iba en el autobús y el semáforo dio el rojo, el bus se detuvo y en un acto reflejo miré hacia afuera, ahí estaba, lo vi, era él, era el Oso, hacia años que no lo veía. Estaba igual, era como si el tiempo no hubiese pasado por él y, como siempre, estaba rabiando, esta vez lo hacía porque el auto delante del de él, no partía, como si por tratarse de él, el otro conductor se iba a pasar la luz roja. Sonreí y busqué su mirada, hasta que por fin la encontré, al verme, abrió los ojos como si hubiese visto un fantasma, y de cierta forma, supongo que lo era, yo moví la boca para decir hola, lo hice sin emitir sonido alguno, como en un secreto,  y él me respondió con un movimiento de ojos para que me bajara, yo contesté que no, y, lo que en un principio era cara de sorpresa, cambió en un ademán de mandato, BÁ JA TE, insistió. Y bueno como yo reacciono mal a las órdenes, le respondí, NI CA GAN DO, mientras recordaba la debacle que había quedado en el último encuentro, de nuestro raro, clandestino y tórrido romance. La luz verde puso fin a nuestro encuentro de miradas y muecas y, el bus partió.


Como era de esperar al bajarme en el paradero, vi su auto detrás del bus, al mirarlo me hizo un gesto para que me subiera. Y así lo hice, al subirme al auto lo primero que dijo fue; ¡Pollito, tanto tiempo!, ¿Pollito?, ni siquiera recordaba que me decía así... Pollito. ¡Ya no usas el piercing!, a lo que yo contesté batiendo la cabeza en señal de un no. Y luego empezó a recordar episodios y fechas de nuestra biografía juntos, no sé porqué, pero cada vez que la gente empieza a rememorar excesivos detalles de encuentros anteriores, automáticamente, yo los olvido. Es como si sintiera un secreto placer en irritar al otro con mis olvidos. Y luego de ponernos al día del acontecer en nuestras vidas, en estos últimos años, se despidió con un vengo mañana en la noche, a las nueve y, sin esperar respuesta a su autoinvitación, se fue. ¡SEGUÍA SIENDO EL MISMO TIRANO DE SIEMPRE!

Cuando lo vi por primera vez, su contextura corpulenta y su vozarrón algo aguardentoso, inmediatamente me llevo a pensar en un oso, en un oso grizzly. Y, a partir de ese minuto para mí fue, "El Oso". Podría haber sido mi padre pero no lo era. Y fue así, como entre nosotros nació una atracción, una atracción fatal, de esas que todos guardamos en nuestro historial de amoríos.

Éramos y, somos polos opuestos. Él siempre se ha preocupado de seguir el camino trazado, con todas las reglas y prejuicios que esto conlleva y, de tener todo bajo control y a todos bajo su control, como buen soldado. Y yo, bueno yo, siempre inventando mis propios caminos que no conducen a ningún lado, no obstante, me dejan justo en donde quiero estar.

No sé que fue lo que me atrajo de él, supongo que era esa imagen paternal, que en aquel momento necesitaba. Fuerte, cariñoso, protector, controlador… lo mismo que años más tarde, terminó por sofocarme y me hizo desertar, en el preciso momento en que huiríamos a otra ciudad, a formar una familia, nuestra propia familia.

 
En represalia a mi fuga, él escribió una carta a su señora – ¡ahhh si!, se me había olvidado ese detalle, él, era casado – en donde daba mi dirección de ese entonces, bueno la dirección de mis padres, mis teléfonos y en la que contaba con lujo de detalles nuestra relación de tres años, creo que lo único que no reveló fue, mi talla de calzón. 
 
Recuerdo como si hubiese sido ayer, ese domingo en el que llegué a la hora del té a la casa de mis papas, inmediatamente sentí todos los ojos clavados en mí, yo hice una seña de saludo a la que nadie contestó, intuyendo que algo malo pasaba, enfilé rumbo a mi pieza. Antes de emprender la graciosa retirada, escuché la voz de mi papá, que me dijo en un tono algo preocupado; UNA MUJER TE ANDA BUSCANDO. ¡CUÍDATE!… TE QUIERE DAR UN BALAZO - eso fue todo lo que se habló del tema - No fue necesario que me dijera nada más, enseguida entendí de que se trataba. Y como la mujer era de armas tomar, luego vinieron las constantes llamadas amenazándome, insultándome, a mí y a mi familia, a lo que pusimos fin, cambiando todos los teléfonos de la casa. Bueno después del temporal vino la calma y todo quedó en nada, él siguió felizmente casado y yo, seguí felizmente libre. Y así, nuestra historia se dio por concluida. Nunca más supe de él.
 
Hoy, el citófono sonó a las nueve en punto, ni un minuto antes, ni un minuto después. No sé, pero me alegré de que llegara. Al abrir la puerta, ahí estaba él, sonriendo, con un chocolate en una mano y una botella de cabernet en la otra. Inmediatamente brinque sobre él y enrosque mis brazos en su cuello y mis piernas en su cintura, como en los viejos tiempos. Todo fue como antes, como si los años no hubiesen pasado. Y en esas horas en que mi cuerpo estuvo enredado en sus brazos de oso, volví a ser el Pollo adolescente, indefenso y malcriado que fui y, que muy dentro de mí, aún sigo siendo.

La moraleja de esta historia es, que no hay moraleja. La vida se vive como venga y, la gracia está en saber disfrutar lo que a uno le toca vivir. Entre menos prejuicios, miedos, culpas y rencores se tengan... más se disfruta, porque a fin de cuentas, quizás esta sea la única oportunidad de experimentar esto... ¡¡¡ESTAR VIVOS!!!

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Domingo 24 mayo 2009 7 24 /05 /2009 03:48


Llegó mayo, y con mayo, llegó la devolución de impuestos, las primeras lluvias del año, el cumpleaños de mi tía Lula y, con todo el esperanzador mayo, también llegó la  tan temida gripe Humana, ex A H1N1, ex Porcina. Y como era de esperar todos nos volvimos locos. 

El lunes, a primera hora, mi mamá se paró frente a mí, cual azafata de avión mostrando lo que se debe hacer en caso de emergencia,  y me enseñó como tenía que toser, como si no lo hubiera visto unas mil veces en todos los medios de comunicación, me pasó un jabón gel y, me obligó a lavarme las manos enfrente de ella. Luego se quejó que mi papá cuando tose, le tose en la cara, que es un mal educado, que ella insiste e insiste que lo haga en el antebrazo pero él no entiende, tampoco entiende que hay que lavarse las manos al llegar de la calle... ¡maldad, pura maldad!, me dijo, es que quiere que yo me enferme. Mientras refregaba con fuerza la superficie de los muebles de  la cocina con cloro. Cloro que minutos más tarde me decoloró mi chaleco regalón*.

Luego, "La Milly", me dio una perorata de más de una hora acerca de la inexistencia de la gripe... ¡es un invento, es un invento!, repetía desesperada. La gripe no existe, es un invento, como si creyera que de tanto repetirlo, la gripe se fuera a desaparecer... Si es la misma gripe de siempre, que ahora se les ocurrió cambiarle de nombre y, se quita con una buena dosis de Dipirona. Es que la Dipirona es tan buena, si la mala fama que tiene la inventaron los químicos farmacéuticos para así, vender sus remedios malos y caros, evidentemente coludidos con los de los laboratorios. ¡¡¡EL ESTUDIO ES UN FRAUDE!!!, gritó y, luego más tranquila me dijo, "si la Dipirona es mágica, sirve para todo", mientras abría los ojos como enajenada.

"El Tamiflu", se convirtió en el producto más codiciado, el fármaco estrella, ya está haciendo furor en el mercado negro, ¿se podrá jalar*?, todos quieren tener uno por si las moscas* y, por si las moscas también se lo toman para no enfermarse y, el virus se vuelve cada vez más resistente.

Los exámenes para detectar la gripe, se ofrecen en todas las clínicas de Santiago. Supe que ya están haciendo fila todos los hipocondriacos que usaron el pañuelo más de dos veces en el día.

Ayer apareció en las noticias de la TV, la primera contagiada con la gripe, bien bronceada luego de sus vacaciones en Punta Cana, en donde contrajo la enfermedad. Con una sonrisa de oreja a oreja, parecía feliz, yo no sabía de que se reía tanto, si se reía, por salir invicta de la gripe, porque se había hecho famosa y, lo más probable es que uno de estos días la llamen para protagonizar el primer reality, "LOS CONVALECIENTES" - auspiciado por Tamiflu -, o, porque pensaba... me cagué a todos los chilenos.

Ya hay cincuenta y cinco enfermos en el país y, en los próximos diez días se espera un considerable aumento de los casos de la enfermedad. Lo único bueno de toda esta historia es que el fantasma de la gripe llegó y, como todos los fantasmas, de lejos se ven todopoderosos, pero cuando los tienes enfrente... cachas* que era una pura weáaa*. ¿Será que los medios de comunicación magnificaron la enfermedad?, como si uno no tuviera suficientes problemas de los cuales preocuparse. Pero bueno, esperemos que el virus no sea tan peligroso como se dijo en los primeros comunicados de prensa.

Y ahora, a cruzar los dedos, ojalá no me toque a mí. En todo caso, si no escribo en los próximos días... que mis cenizas sean liberadas en el Cajón del Maipo*.




*Locos= Molusco gastrópodo, denominado ciéntificamente Concholepas Concholepas, que habita las costas chilenas y el litoral sur de Perú

*Mayo= Mayonesa

*Locos mayo= Concholepas, Concholepas con mayonesa. Plato típico chileno que se caracteriza por ser caro, ya que su ingrediente principal, el loco, suele estar en veda

*Regalón= Favorito, predilecto, preferido

*Jalar= Aspirar droga, se tapa uno de los orificios nasales mientras con el otro se inhala con fuerza, bueno eso según lo que me han contado

*Por si las moscas= Por si acaso, por si ocurre o llega a ocurrir algo, por precausión

*Cachas= Entiendes, captas el sentido de algo, deduces, comprendes

*Era una pura weáaa= Era una pura huevada, era algo sin importancia

*Cajón del Maipo= Encajonamiento del sector andino, ubicado en la zona suroriental de la Región Metropolitana, a una hora de Santiago

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Sábado 16 mayo 2009 6 16 /05 /2009 17:48

Todavía recuerdo el día en que llegaste a nuestras vidas, hace trece veranos atrás. Eras la cosita más linda que había visto en toda mi vida y, rápidamente te convertiste en nuestro regalón. Tu papá putativo, mi hermano, te bautizó cuáticamente* con el nombre de, Steve Harris*, por mi parte como siempre he tenido la afición a cambiar los nombres, te rebauticé con el nombre de Jarro por Harris, y de Jarro, pasaste a ser "el Jarrito". Para mi papá un machista de tomo y lomo fuiste, "el Jarrote". A toda nuestra variedad de nombres, respondías.

Cuando miro hacia atrás y llego hasta esa época, siento como si tantas cosas hubiesen sucedido en trece años, como si fuésemos otros, es que hemos cambiado tanto, ya no somos los que éramos, somos tan diferentes... bueno y, tan iguales a la vez.

Nunca hemos sido muy buenos hermanos entre nosotros, incompatibilidad de caracteres, pero nuestros animales tenían el don de unirnos. Los únicos que eran capaces de hacernos cruzar palabra, eran nuestros seis perros. Ellos nos volvían más comprensivos, más relajados, no sé, supongo que hasta más buenos. Hoy, siento como si ese lazo se hubiese roto, como si fuese el fin de una época... hoy, nuestro perro, el viejo Bull, murió.

Los ritos siempre nos parecieron absurdos, sin embargo cada vez  que murió uno de nuestros perros, nos unimos, nos sumergimos en el ritual y, cada uno de nosotros tomó su rol. Hoy, no fue la excepción. Mi hermano, en su papel del "sepulturero", cava la fosa, mientras le corren lágrimas por las mejillas, cava y, cava hondo en la tierra, como si enterrando la pala en el suelo, matara la pena; mi otro hermano, "el sacerdote", prende las velas y se queda largo rato meditando como si tratara de conducir al muerto por caminos desconocidos, y luego de un largo rato, sale de su sopor y  comienza a dar órdenes... de como excavar, de como se tiene que poner al perro o, en que lugar tienen que ir los objetos antes de de volcar la primera palada de tierra; y yo, bueno yo, que siempre hago lo mismo, voy y me consigo las herramientas para concretar nuestra tarea... la pala, el chuzo, los guantes y la cal. En ocasiones ayudo a sacar piedras y tierra para así, apurar el asunto. Luego hacemos un círculo y echamos a nuestra mascota muerta y, todas sus pertenencias al sepulcro... lo enterramos en silencio y, ya no volvemos a hablar hasta el próximo funeral.

Sabes Jarrito, ustedes tenían ese poder, el poder de hacernos sentir más unidos, el poder de hacernos sentir que éramos parte de lo mismo, y, que éramos, lo que somos... hermanos.

Nuestras mascotas, no fueron tan sólo nuestras mascotas. Nuestras mascotas fueron nuestros amigos. Y cuando nos dejaron, cada uno de ellos dejó algo en nosotros y, algo de nosotros se fue con ellos. Y sufrimos, sufrimos al pensar que nunca más los volveríamos a ver, a escuchar, a sentir, a jugar con ellos.

Pero bueno, la muerte es parte de la vida, desde el día en que nacemos nuestra única finalidad es morir y, morimos... pero en ese trazo entre el nacer y el morir, nos encontramos, y nuestro encuentro fue de los buenos, de esos en los que uno agradece que el otro ser exista... pero nada es eterno y todo se termina y nuestro encuentro concluyó.

Y no me queda más que decir... fue un privilegio que fueses nuestro compañero y, nuestro amigo, en este trozo de vida , en que el destino nos juntó... te extrañaremos. Y si existe otra vida, reencontrémonos, espero que nuevamente seas mi compañero y mi amigo, mi viejo y querido Bull.


¡Adiós amigo Bull y, un pronto reencuentro!



*Cuáticamente= Exageradamente, aparatosamente, dramáticamente

*Steve Harris= Fundador, bajista y principal compositor de  la banda de heavy metal, Iron Maiden

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Viernes 15 mayo 2009 5 15 /05 /2009 20:49


Ayer, mientras caminaba desprevenidamente por el centro de Santiago, me pasó algo
insólito, "bonitas uñas" me dijeron, mientras pasaba por Catedral con 21 De Mayo, miré y vi a un tipo con cara de niñito bueno que me sonreía, mientras volvía a decir, "bonitas uñas"; ¿quéeeee?, dije sorprendida, "que bonitas tus uñas", repitió por tercera vez y me miró las uñas, el piropo me pareció singular, a decir lo menos - ¿quién mira las uñas???, yo ni caras veo mientras camino por la calle - y dije casi mecánicamente la misma aseveración huevona que digo siempre que me dicen algo de mis uñas, "SON MÍAS", el tipo sonrió nuevamente y me dijo, si sé... reconozco las postizas. Luego mientras esperaba que el semáforo diera la luz verde, le pregunté, ¿se ven?... las uñas, ¿en serio que se ven?, y en un acto reflejo me las miré, y ahí fue cuando tomé conciencia de lo llamativo del tono, rojo putita ardiente, con que me las había pintado la noche anterior. Él me respondió sí, se ven, y yo incrédula me las volví a mirar.

Mientras cruzábamos la calle me preguntó mi nombre, yo titubee, como buscando la respuesta correcta, y me di cuenta que esto de jugar a cambiar de nombres me tenía al borde de una crisis de identidad, pensé en decir, Juana, pero luego me arrepentí y le dije mi verdadero nombre y, pregunté y tú... ¿cómo te llamas, tú?, él me dijo, Rodrigo, inmediatamente se me vino a la mente mi amigo Rorro, el putero, ¿será que el nombre lleva una carga pervertida?. Luego me dijo tímidamente; "ahora tengo que volver al trabajo, pero, pero, te invito una bebida, hablemos un ratito". Yo lo miré y vi que al terminar la petición cerraba fuertemente los ojos, como si esperara recibir una cachetada, en respuesta a su audaz pregunta. Eso me pareció gracioso y respondí con un; ¿y no podría ser un café?, abrió los ojos y  respondió; sí, sí claro que puede ser un café y, caminamos a la cafetería más cercana.

Minutos después, sentados en la cafetería me dijo que era difícil encontrar mujeres con las uñas tan largas como las mías, que ahora todas, las usaban cortas y sin pintura. Yo moví la cabeza, para afirmar lo que decía, en eso estaba, cuando observé la forma degenerada con que me miraba las uñas y, pregunté ¿desde cuándo te obsesionan las uñas?, ¡¡¡ufff desde hace tieeempo!!! contestó y, agregó, "cuando tenía como cinco años me acuerdo haber visto una mujer en la playa... estuve largo rato mirando sus uñas, las de las manos y las de los pies... en ese minuto no sabía lo que sentía, ahora lo sé". No pregunté lo que había sentido, porque la respuesta me pareció obvia, luego de haber visto la lujuriosa mirada que le había dado a mis uñas minutos antes, no tenía dudas acerca de lo que sentía por la uñas largas. Oye, entonces ¿también te enloquecen las uñas de los pies?, pregunté, sí, sí claro, respondió.

Hablamos largo rato, todo en torno a las uñas, de las mías y de las ajenas, me parecía tan raro esto de hablar de uñas, no sabía que se podía hablar por horas de este tema y menos aun con un hombre. En un minuto me dijo; ¡¡¡pero mira esa curva!!!, yo pensé, pero no... se refería a la curva de mi uña, ¡¡¡pero que bella!!!, dijo, mientras pasaba su dedo por la superficie de la uña de mi dedo índice, yo no sabía si lo decía en serio o, si sólo me estaba agarrando pa'l weveo*, es que me parecía tan loco eso de su devoción por las uñas.

Luego me dijo; "no, si a mí no me interesan... mientras me miraba de reojo el escote, eso es como la obra gruesa, A MÍ LO QUE ME INTERESA SON LAS TERMINACIONES, yo no entendí mucho su ejemplo, eso de que las uñas eran las terminaciones y las pechugas eran la obra gruesa, pero lo oí atentamente, claro que no me convenció mucho su tesis. Después me dijo que era constructor civil, y ahí comprendí el porqué del extraño ejemplo.

Es que una mujer con uñas largas es tan sensual, es, es, como una gatita, me dijo. ¡¡¡Ohhh y que te rasguñen!!! - se tiro hacia atrás y puso cara de placer - alucinaba con las uñas. Si hasta me confesó que mientras otros hombres miraban minas desnudas en internet, él buscaba uñas, uñas largas, tanto de manos, como de pies, me dio unas direcciones donde podía encontrar fotos de uñas largas y extra largas,  yo fingí poner atención - a las direcciones - mientras él, con ternura me tomaba una uña, la mano no, ¡¡¡LA UÑA!!!, y repetía, ¡¡¡NO!!!, esto no se hace en la primera cita, como recordando los ítems del manual, "NO LO HAGA EN SU PRIMERA CITA", y, yo pensaba, ¿qué no se hace en la primera cita?, ¿tomar una uña?, ¿y qué cita?, ¿esto es una cita?. Pero admito que me gustaba su ingenuidad y su timidez, - cada vez que hablaba se sonrojaba - es que tengo debilidad por los hombres tímidos, los muy cancheros me asustan. 

Fue entonces cuando me sentí en confianza y le conté que la semana pasada me había cortado las uñas, a petición de mi amiga Carola, es que me repitió como cien veces córtate esas garras, córtate esas garras. En realidad no le conté la verdad, no fue esa la razón, la razón fue que me las quise emparejar un poco, se me había roto una, pero no quise que lo supiera, la uña rota fue la del anular de la mano derecha, la cual estuve escondiendo durante toda "la cita", para no decepcionar al galán uña adicto, ¡no sabía que se podía enroscar tanto el dedo!.

Él me dijo; ¡¡¡noooo!!!, o sea que las has tenido más largas, ¿te crecen más?. Sí, le contesté sacando pechuga*, como si fuera el gran talento, eso de que te crezcan las uñas    - es que la conversación era tan absurda, que uno terminaba hablando puras "cabezas de pescado*" - y las tengo re duras y alardeando, en un movimiento felino, golpee la mesa con ellas, le brillaron los ojos de pasión... entiérramelas, entiérramelas, ¡¡¡por favor!!!,  entiérramelas, me suplicó desesperado, mientras se arremangaba la camisa, ahí pude ver su brazo grueso, peludo y masculino, que parecía no coincidir con la cara de niño bonito y los movimientos femeninos del fetichista desconocido, ahora un poco más conocido. Sonreí y mi parte más perversa y sádica afloró, hice como si le sacara filo a mis garras en la mesa, como una gata, había observado a la gata de mi hermano hacerlo y repetí sus movimientos. Hice un ¡¡¡miauuuu!!! y se las ensarté en el brazo. Él puso cara de orgasmo y dio un grito.

Seguidamente, me preguntó lo que me gustaba comer y, me invito a comer, en otra ocasión, eso si. Está bien si te llamo la próxima semana para que nos juntemos, me preguntó... sí, está bien, respondí. Me pareció entretenido hablar nuevamente con el psicópata de la manicura - es que encuentro tan entretenido conocer gente diferente y, cachar* las ideas que habitan su cabeza, entre más raras, mejor, eso a pesar de las reiteradas advertencias de mis amigos de que un día voy a aparecer descuartizada en algún lugar, bueno, eso si aparezco -. Justo en ese momento lo llamaron de la oficina, iban a cerrar y sus cosas estaban dentro, las horas habían pasado volando sumergidos en la extraña y vana conversación... se despidió rápidamente y salió corriendo, al rato después sonó mi teléfono, era Rodrigo, me preguntó si quería comer con él al día siguiente, eso por hoy, sí, le dije sin pensar. Pero para ser franca hoy mi gula estaba en grado cero y mi pereza en cien y, si a eso le sumamos lo poco sociable que desperté, pasó lo que tenía que pasar, lo llamé y le dije que si lo dejábamos para la próxima semana. Me respondió que sí y terminó en, "cuídalas", por las uñas. ¿Y si se me quiebra una, la invitación no corre?, pregunté... se río y dijo no, no corre, a pesar de la risa, la respuesta me pareció sincera. Algo así como, sin uñas, no hay Paraíso o, en este caso, sin uñas, no hay cita.

Nunca pensé que mis uñas fuesen las artífices de una invitación, y menos de un encuentro tan surrealista como este. Pero esa es la gracia de la vida... que te sorprenda, ¿o no?.

¡¡¡ CRESTA, CREO QUE MI CITA FUNÓ*... SE ME ACABA DE ROMPER UNA UÑA!!!



*Agarrando pa'l weveo o pa'l webeo (de web)= Agarrando para el hueveo, para el chuleteo, para la palanca, tomando el pelo, molestando, hueviando, jorobando

*Sacando pechuga= Enorgullecerse de algo

*Cabezas de pescado= necedades, tonterías, sandeces

*Cachar= Entender, comprender, captar el sentido de algo. Se le puede confundir con echar cachas, claro que de ese concepto no vamos a hablar en este relato, por ser este, un significado reñido con la moral y las buenas costumbres

*Funó= Su raíz está en el Mapudungun, echarse a perder, que no se realizará (se refiere a una fiesta, un encuentro social, un plan, "una cita")



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Miércoles 29 abril 2009 3 29 /04 /2009 03:07

Cuando tenía como ocho años tuve una nana canuta*, la que cada vez
que me portaba mal me metía cuco* con el fin del mundo, que los ángeles del Apocalisis, que las plagas, que las condenas a los pecadores, que la luna sangrienta - esa sería la señal del principio del desastre - y bueno, yo como huevona vivía asustada mirando la luna, ¡¡¡SUFRÍA DE UNA MANERA, CON SEMEJANTE TORMENTO PSICOLÓGICO!!!, eso hasta que le conté a mi papá lo que pasaba, y él, él se encargó de poner en su sitio a la vil mujercilla.

¡Gracias a Dios!, mi familia siempre estuvo alejadita de los Evangelios, del Señor y, de sus castigos. Y nosotros crecimos sin culpas, ni rezos, ni orden divino, ni ritos sagrados, ni nada que se le pareciera, ¿será por eso que salimos medios inadaptados? - eso si, mis hermanos más que yo - De hecho yo no soy bautizada, ni confesada, ni confirmada, ni casada, ni nada que termine en ada, o, por lo menos nada muy sacrosanto.

Luego el fin del mundo se me hizo presente nuevamente en vísperas del dos mil. Se decía que llegarían los extraterrestres, que la Tierra cambiaría de órbita, que llegaría un anillo purificador quien sabe desde donde y, que todos quedaríamos buenos. También se decía que bajaría, El Salvador, y que sólo los elegidos se irían con él al cielo y, que el resto nos quedaríamos cociéndonos acá, en la Tierra, que a esas alturas ya sería el infierno y varias cosas más, todo bastante catastrófico... Pero yo para ser franca - siempre optimista - lo esperaba con una sonrisa de oreja a oreja con mi Loto y mi Kino del milenio en mano... juraba que me volvería multimillonaria, pero no, nada de eso pasó y todo siguió exactamente igual que siempre.

Con esa información - la de los elegidos - se me ocurrió postularme a "elegida", eso de la vida eterna sonaba tan bonito. Y entonces vagué por distintas religiones y grupos de "evolucionados"... pero no, después de un tiempo en que todos me querían cambiar a su pinta*, por mi bien, por lo menos eso es lo que me querían hacer creer, me di cuenta que mi personalidad no calza con el perfil del "elegido". No sé, ¿será porque soy una mal hablada, digo muchas groserías?, quizá, porque hablo en voz muy alta - siempre me dicen eso, baja el tono -, es que uno de los requisitos para ser "elegido" es hablar en voz bajita y someterse a cuanta regla huevona se le ocurre al guía espiritual de turno.

Después de eso me resigné a ser una "no elegida", y me empecé a preocupar por el planeta, por el medio ambiente. Me cansé del smog y el recalentamiento global, tomé conciencia ecológica y decidí aportar con mi granito de arena, no usé más el auto... usé el TRANSANTIAGO - dígase Metro, buses de acercamiento y troncales - la bicicleta no, porque siempre he temido que un microbusero prepotente me tire su máquina encima y bueno, después me tengan que ir a buscar al Instituto Médico Legal con bolsa y pala. Fue así, como estoicamente aguanté apretujones, empujones, manoseos, robos, cantantes y payasos, los que contaban sus chistes fomes en mi oído - a todo volumen - y que luego de tal tortura auditiva, tenían el descaro de pedir "una monea, una monea", ¡¡¡ahhh!!! y también los gritos de vendedores ambulantes, "Super Ocho a cien, la exquisita oblea bañada en "ssshocolate", Super Ocho a cien"... todo ese calvario tan sólo por usar el transporte público y hacer mi aporte a la humanidad.

Hace un par de semanas cundió el pánico por la listeriosis y se sacaron varios productos contaminados  con la bacteria - Listeria Monocytogenes - de los supermercados; como cecinas, lácteos, carnes etc., las verduras no, porque no estaban infectadas, y yo, bueno yo, me volví vegetariana, eso hasta nuevo aviso. ¡TODO SEA EN NOMBRE DE LA VIDA... LA MÍA!

Pero con todo esto estoy por creer lo que dice mi amiga Carola en cada funeral; "Weona*, yo no sé porque esta gente llora, si el muerto se fue al Paraíso, en este momento está en la gloria... si somos nosotros los que nos quedamos en esta cochináaa*".

Doña Berta, la que atiende el quiosco de la esquina de mi casa, me dijo ayer; "mija, si esto es el acabo de mundo, es el acabo de mundo", mientras miraba de reojo el titular del diario; "Fiebre porcina...", claro que eso estaba debajo de, "Karen Paola cambiará sus implantes de silicona por unos más grandes". Durante mi caminata rumbo a mi casa pensé; ¿y si esta señora tiene razón y es el fin del mundo y, los elegidos apretaron cachete* hace rato y nosotros no nos dimos ni cuenta?.

Crisis económica, Transantiago con línea cuatro colapsada en horario punta, listeriosis, cesantía, VIH - "yo no como de eso", comentario inspirado en Paris Hilton -, capa de ozono rota, recalentamiento global, los Talibanes apoderándose de Pakistán - ellos tienen armas nucleares -, marzo, pago de patentes, abril, pago de impuestos...Y AHORA, AHORA, GRIPE PORCINA, ¿NO SERÁ MUCHO?, DIGO YO.


*Canuta= Perteneciente a alguna de las iglesias cristianas nacidas de las reformas del siglo XIX

*Meter cuco= Asustar a otro, hacer que otro se cague de miedo

*A su pinta= A su manera, a su conveniencia

*Weona= Huevona, el significado de esta palabra depende de la persona quien te la dice, la ocasión y la entonación... en este caso es amiga

*Cochináa= Cochinada, realidad poco propicia para ser feliz

*Apretar cachete= Huir despavorido

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Viernes 20 marzo 2009 5 20 /03 /2009 02:13


Era una tarde de verano y no tenía nada que hacer, así es que decidí visitar a mi amigo Rafael, no lo había visto hacía algún tiempo y tenía ganas de reírme un rato, el tipo era un payaso. Al llegar lo vi de punta en blanco*, su clásico bronceado artificial y los dientes de un blanco radiante - es que se había hecho una limpieza láser - Me dijo que iría a ver a un amigo que venía del extranjero y me preguntó si lo quería acompañar, yo respondí que sí de inmediato, es que me gusta conocer gente. Y fue así, como partimos rumbo al centro - ese era el lugar de la cita.

Al llegar vimos al amigo sentado, esperándonos, claro que al verme puso cara de odio o, por lo menos eso percibí yo. Luego de dejar un sobre con revistas en el correo, nos fuimos a un local en plena Plaza de Armas. Por cada vaso de cerveza que yo me tomaba, ellos se tomaban tres piscolas*. Con ese ritmo no tardaron en quedar cucarros*.

El ambiente se puso denso cuando Paco, el amigo de Rafael, dijo que quería tener un hijo y luego me preguntó y tú, yo ¿qué? respondí media despistada, ¿quieres tener un hijo?, yo titubee - a decir verdad el tema siempre me ha parecido complejo, por una parte quiero, debe ser el chip  de la reproducción que todo ser viviente trae incorporado, pero por otro NO, es que amo la libertad. Y dije, sí claro pero por el momento no, bueno a menos que encuentre al hombre adecuado, en realidad eso fue por decir algo y, no alargar el tema. Al escuchar mi respuesta, Rafael, se enfureció. Que quieres que sea la mamá de tu hijo, le dijo a Paco, yo sonreí a lo que parecía un ataque de celos y le dije, no te vayas en la volada* Rafita. La reacción de Rafa por decir lo menos me pareció extraña, si bien es cierto habíamos tenido unos amoríos de pendejos, con el tiempo nos habíamos hecho grandes amigos, de esos que se cuentan todo tipo de cosas, y cuando digo todo tipo de cosas, son todo tipo de cosas o, por lo menos eso creía yo.

Luego Paco comenzó a coquetear conmigo, a cada piropo que me lanzaba, Rafael reaccionaba sacándome los trapitos sucios al sol*, es que tenía demasiada información sobre mi vida privada - yo pensaba y a éste, ¿quién le echo ficha*?, que weón* más vaca* - De repente sentí las manos de Paco entre las mías, como en la canción, por debajo de la mesa y, en una reacción automática, solté una risotada. Rafael emputecido* me preguntó, ¿por qué te ríes, ahhh?, en ese minuto Paco me torció la cabeza y me dio un beso, brusco pero rico, ahí quedó la cagada*. Rafael empezó a gritar como energúmeno y Paco se fue al baño, Rafael corrió tras de él. Fue entonces cuando me di cuenta, el Rafa era colita*. Y, al parecer todos se habían dado cuenta, las camareras me miraban con cara de lástima y decían, pobre niña y a decir verdad la mayoría de la gente del recinto tenía la vista clavada en mí.

No sé pero siempre que me pasa este tipo de cosas paro, me tranquilizo y comienzo a observar la realidad desde fuera, como si fuese un espectador. Trato de examinar la situación en sus más mínimos detalles, la analizo de forma amoral, sin prejuicios para así, formarme mi propia opinión del asunto, supongo que lo hago para entender mejor el funcionamiento de la mente de la gente y porque no decirlo, el de la mía también. En eso estaba cuando me interrumpió una niñita que vendía autoadhesivos y me pasó uno de las chicas súper poderosas, para ser más exacta de Bonbón. A lo que yo respondí no gracias, no quiero. Y ella me dijo se la manda él, y apuntó a un hombre sentado en una mesa a unos metros más allá, el cual me sonrió amistosamente mientras me saludaba, yo lo saludé y acepté el curioso regalo. - me pareció que lo hacía para revindicar al macho, macho - En eso volvieron mis acompañantes, discutiendo en voz alta, casi gritando, unos viejitos - con cara de funcionarios públicos jubilados - que estaban en la mesa de al lado, los miraban con desprecio y decían  pero si estamos llenos de maricones, pobres mujeres, ¿a dónde vamos a llegar? y me miraban con compasión. Nuevamente mis compañeros partieron al baño y nuevamente mi vecino, el enamorado caritativo, me envió un regalo, esta vez era una rosa, una rosa roja. Pero esta vez se acercó y me preguntó que como me llamaba y, si él que se había parado, era mi pololo*, yo contesté que no, son unos amigos agregué y sonreí, él sonrió también y entonces me fijé que tenía los ojos verdes y pícaros, no estaba mal, nada de mal.

En eso volvieron mis acompañantes y el galán volvió a sentarse en su mesa. Paco y Rafa seguían en su pelea, hasta que Rafael tomó del cuello a Paco y lo besó en mitad del establecimiento. En ese mismo instante nos vinieron a echar por ofensas a la moral y las buenas costumbres. Yo me paré en ademán de irme y mi galán me llamó a su mesa, fui y me pasó una servilleta, en la que estaba escrito su nombre y su celular, y agregó mañana estoy libre, llámame, yo asentí con la cabeza mientras metía el papel en el bolsillo de mi jeans. Salimos de aquel local y Paco me dió la mano, al verlo Rafael le tomó la otra mano y nos fuimos cual si fuésemos don Paco y sus dos señoras. Fue así que llegamos a otro local donde corrimos la misma suerte, nos echaron por ofensas a la moral y a las buenas costumbres, fue ahí donde, el Rafa, me siguió al baño y me dijo en tono de amenaza, "él es mío". Entendido el mensaje tomé mis cositas, rosa incluida y me fui a mi casa. Rafael y Paco se fueron al hotel.

En el camino me di cuenta que estaba en estado de shock, no porque Rafael fuera maricón, no, sino porque nunca me había dado cuenta de la realidad. ¡¡¡Pero claro!!!, como no me di cuenta antes me repetía, si fue él, el que me enseñó como utilizar de mejor manera la máscara de pestañas y siempre estaba al día de los últimos tips del maquillaje y la moda. Y me acordé de las veces que mis hermanos y primos me preguntaron si era fleto*, yo siempre respondía que no, es que tanta mina que le conocí, si yo misma había sido una de ellas. Y tan apasionado que era.

Al otro día como a las siete de la mañana sonó el teléfono, era el Rafa, yo entre dormida y shockeada todavía, contesté. Ahhh hola, eres tú, y él como si nada. Yo le pregunté ¿no te acuerdas?, ¿de qué? me respondió, de lo de ayer, ¿de qué?, de lo de ayer insistía yo. No, no me acuerdo, es que quedé muy cocido y se me apagó la tele*, ¿qué pasó? me preguntó. Yo enmudecí, y luego de un rato saqué la voz y le dije en un tono tímido, eres colita*, a lo que el respondió tenemos que conversar, juntémonos esta noche. Y así lo hicimos.

Compramos un paquete gigante de papas fritas y una botella de vino, yo andaba con vasos y un abridor, en el auto, siempre lista a lo scout. Nos estacionamos en una plaza solitaria y mientras comíamos como animales, me contó que conocía a Paco desde los catorce años y, que se había enamorado perdidamente de él, agregó que en esos años era igualito a Ricky Martín, yo trataba de encontrar el parecido, pero no lo hallaba. Es que Rafael tiene esa manía, la de encontrar a la gente parecida a músicos, actores o bueno, a cualquiera que aparezca en televisión.

Hicimos una pausa, y de repenta cual si le hubiesen inyectado el suero de la verdad me confesó sus amoríos con unos ex, míos. Pero es que el flaco estaba "MU WEEENO" decía mientras se chupaba los dedos llenos de aceite, de las papas, es que tenemos los mismos gustos y no vamos a pelear por un hombre, yo batí la cabeza en señal de un, no, mientras trataba de tragarme el exceso de tentempié que tenía en la boca.

Resignada con la doble traición - deben haber pocas mujeres que digan; él me engañó con "MI MEJOR AMIGO". Ahhh y Tomás, te acuerdas cuando te fuimos a dejar a tu casa y nos fuimos juntos. Nos fuimos a un motel, ¡¡¡uyyy!!!, lo pasamos chancho*. Yo no sabía si se quería desahogar o definitivamente quería vengar la afrenta del día anterior. Y mientras él repetía nuevamente, es que tenemos los mismos gustos, a mí no me quedaba más que asentir con la cabeza, después de todo era cierto, teníamos los mismos gustos. Pero tengo que admitir que me daba risa la manera en que me contaba su deslealtad. Luego de risa y risa, yo como que no quiere la cosa le pedí el correo de Paco, obviamente no me lo dio y me dijo con un tono de yegua loca, ¡¡¡ahhh no mijita, ese hombre es mío!!! y terminó con; "PERO SI SOMOS AMIGAS Y RIVALES".



*De punta en blanco= Más arreglado que huaso para el 18, excesivamente acicalado

*Piscola= Brebaje en el que se mezcla pisco con Coca- cola o cualquier bebida cola, las medidas varían dependiendo del grado de beodo que sea usted

*Cucarros= Curados, embriagados, dipsómanos, beodo, alcoholizado,bebido, ebrio

*Irse en la volada= Imaginarse cosas que no son, hablar huevadas, reaccionar en forma desmedida, dejar que la fantasía se apodere de tus sentidos

*Sacar los trapitos sucios al sol= Contar las intimidades ajenas que están reñidas con la moral y las buenas costumbres

*Echar ficha= Se utiliza cuando alguien opina de algo que no le atañe. Ejemplo: Y a este ¿quién le echo ficha?

*Weón= Huevón, retardado, tonto, pesado

*Vaca= Hembra del toro, dícese de la persona que te perjudica, malvado, perverso, infame, ruin, bellaco, maligno, pérfido, vil, execrable. También es utilizado el término, es un pata de vaca

*Emputecido= Enojado, encolerizado,exasperado, fuera de sus casillas

*Quedó la cagada= Quedó la debacle, desastre, hecatombe

*Colita= Homosexual masculino, gay

*Pololo= Novio, prometido, enamorado

*Fleto= Homosexual masculino, gay

*Apagar la tele= Perder conciencia de lo que se hace, ya sea por el excesivo consumo de alcohol y/o estupefacientes - sirve como excusa cuando uno no quiere asumir las cagadas que dejó la noche anterior - también se refiere al hecho de quedarse dormido, desmayarse o desvanecerse

*Pasarlo chancho= Pasarlo divino

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Viernes 27 febrero 2009 5 27 /02 /2009 01:23

 
link      Esta
es la historia de mi amigo Pablo, para ser más exacta, de mi amigo Pablo Armendáriz. Él siempre tuvo fama de fetichista, alucinaba con las mujeres que usaban tacos o, mejor dicho con los tacos que usaban las mujeres. Y si llegaba a ver una usándolos, la joteaba* toda la noche, entre más altos mejor o, por lo menos eso decía él.

Una madrugada, en la que estábamos confesándonos nuestras más oscuras perversiones, me contó la extraña historia que les paso a relatar. Era la noche anterior de cumplir diez años, él lo recuerda bien porque se había hecho la tarea de esperar despierto la medianoche, estaba nerviosísimo, ya que al día siguiente su abuelo le regalaría una bicicleta, fecha tan especial lo ameritaba, una década no se cumplen todos los días, eso le decía su tata. Faltaban dos minutos para las veinticuatro horas cuando sintió por primera vez aquel extraño sonido, tac- tac- tac, al principio sonrió, se imaginó uno de esos caballos de la parada militar e intentó llevar el compás con el paladar, mientras imitaba el tac- tac- tac fue justo cuando las campanadas anunciaban la medianoche y los dos sonidos se mezclaron mientras su corazón palpitaba pensando que al otro día saldría en su bicicleta nueva a pasear por la plaza junto al Negro, su vecino e inseparable amigo.

Desde aquel día, no sabe el porqué, pero siempre despertaba minutos antes de que dieran las doce de la noche, era como relojito según lo que me comentó, siempre cinco minutos antes de la medianoche. Algo así como para escuchar la huida de su cenicienta entaconada. Con el tiempo la misteriosa mujer se convirtió en algo familiar. Cuando estaba asustado imaginaba que era una bruja que venía a intimidarlo y hasta a matarlo, quien sabe. O, si tenía alguna pena imaginaba que era algo así como su ángel de la guarda. Ese ángel al cual su abuela le había enseñado a pedir protección.

Su misteriosa mujer cambió con el tiempo. Fue así que su camaleónica musa mutó con los años de un ser fantástico y mítico a algo más real. Con sus primeras poluciones nocturnas empezó a imaginar una silueta de mujer con curvas exageradas algo así como una Marlen pero que cada cierto tiempo cambiaba de rostro, de ojos, de piel, de aroma y de cabellera. Eso dependía de quién fuese su musa inspiradora del momento. Si una vez hasta pensó que podía ser su profesora de inglés, esa profesora que lo traía loco y que espiaba cada vez que se daba vuelta a escribir en el pizarrón, es que tenía el trasero como hecho a mano, eso me dijo mientras se saboreaba y se frotaba las manos. "ES QUE ELLA ME REVOLUCIONABA LAS NEURONAS Y CLARO ESTÁ TAMBIÉN LAS HORMONAS... Y YO... BUENO YO HACÍA CUALQUIER COSA POR LLAMAR SU ATENCIÓN", agregó sonriendo y se quedó pegado por unos minutos, como si la estuviese viendo, por la cara que puso, yo supuse que la veía desnuda o haciendo quizá que cochináa, es que Pablito tenía una mente de cloaca. Y luego de sonreír un rato con cara de caliente siguió su narración.

En ocasiones cambiaba la cara y se convertía en Claudia, una compañera a la que había visto en pelotas mientras se duchaba, en el estadio del colegio, después de una clase de educación física, deliró con ella durante un tiempo, corto, bien corto eso si, "ES QUE NO ESTABA MUY RICA"... eso es lo que me dijo mientras movía la cabeza de lado a lado. Incluso una vez se la imaginó parecida a su tía Maricela, una tía casquivana que siempre le coqueteaba y que una vez lo intentó besar en plena cocina, a metros de sus padres, es que la vieja era muy fresssca, me dijo mientras me miraba con ojos pícaros. En un comienzo negó que la hubiera besado pero como conozco a Pablo, luego de un rato de estira y afloja me lo confesó todo. Tal como yo lo sospechaba, no se había resistido ante tal requerimiento. Y se lanzó sobre su tía, besándola apasionadamente, mientras la toquetiaba enterita. Claro que no lo volvió a repetir nunca más, ya que ese día casi lo pilla el tío Pancho - marido de ella y hermano de su mamá - ¡¡¡PASÓ EL SUSTO DE SU VIDA!!!.

Una vez viendo unas fotografías donde aparecían unos travestís, observó sus zapatos, mejor dicho sus tacones y el miedo lo aterró y sí aquella mujer no fuera mujer y fuera un hombre vestido de mujer. La idea lo asustó, pero más lo asustó esa mezcla de deseo y asco que igual seguía teniendo por la desconocida o bueno a esas alturas el desconocido. El miedo era el de desear algo incorrecto, algo pervertido, "algo malo" - ESO NO ERA DE HOMBRES- o por lo menos eso le inculcó don Pedro, su Papá, un machista de tomo y lomo-. Es por eso que un día esperó las doce y cuando sintió aquellos tacos bajó corriendo las escaleras, mientras su mamá gritaba Pablo, ¡que te pasa Pablooo!. En eso sintió las manos de su papá como tenazas que lo agarraron del pijama, el viejujo justo había bajado a tomar agua y pensó que algo raro le pasaba, seguramente estaba drogado - el viejo siempre deliraba con el tema -. Cuando logró safarse de las manotas de su padre ya era demasiado tarde, la mujer ya había desaparecido. En todo caso días después escuchó la voz de la mujer mientras enumeraba sus pasos - Dios debe haber escuchado sus ruegos y le reveló que esa mujer efectivamente era mujer. Fue ahí que Pablo sintió un gran alivio. Y desde ese día se sintió más enamorado. Imaginaba la dulce y juvenil voz saliendo de unos labios carnosos, a lo Jolie, y que repetían Pablo te amo, Pablo te necesito, Pablo te deseo, Pablo devórame, Pablo sí, sí, sííí.

En otra oportunidad lo agobió la idea de que fuera puta, pero si lo fuera no sería tan puntual pensó. Y además no caminaría de lunes a viernes. Suponía que tan sólo los fines de semana trabajaban las putas. así es que lo descartó de inmediato.

Pasaron los años y esa mujer se convirtió en parte de su vida. Todas las noches no se dormía hasta escuchar que Evaluna pasara - Ese era el nombre con el cuál él la bautizó. Evaluna. Mi amada Evaluna, mi esquiva Evaluna, mi extraña Evaluna, mi loca Evaluna, mi diosa pagana Evaluna. Fue así como aquella desconocida pasó a ser tan de él. Algo así como su amante imaginaria... ES QUE SENTÍA QUE ELLA LE PERTENECÍA, A ÉL Y TAN SÓLO A ÉL.

Pero una fría noche de invierno un poco antes de cumplir los catorce años, entre sueños, sintió que Evaluna venía como siempre a desearle las buenas noches. De repente escuchó que ella apuraba el paso hasta empezar a correr y al unísono crujieron unos zapatos masculinos que la perseguían. Pablo intentó gritar para que aquel desconocido la dejara tranquila, pero estaba demasiado adormecido como para levantarse. Al otro día, algo recordaba, pero creyó que había sido una pesadilla. En todo caso igual se dió el trabajo de preguntar a los vecinos si sabían de algún asalto de la noche anterior. Nadie supo decirle nada. Desde aquel día nunca más escuchó los tacones de su amada. Evaluna desapareció, y con ella se fue su paz, su amor, sus fantasías, su alma. Fue como si su brújula interior se hubiese roto, y ahora vaga perdido por el mundo, un mundo al cual no cree pertenecer. Es por eso que desde ese día busca a su Evaluna perdida. Y, al oír tacos femeninos cree recuperar a su Evaluna. Evaluna la salvadora, Evaluna la guerrera, Evaluna... su guía, la que por fin lo llevará al cielo... a su paraíso perdido, a su Valhalla.



*Jotear= Rondar una presa, sea esta hombre o mujer, con la clara intención de engullirla, acosar sexualmente, perseguir sin tregua ni reposo

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Miércoles 25 febrero 2009 3 25 /02 /2009 02:05

L
a
historia es más o menos así. Era la noche del jueves de finales de julio, yo estaba cansadísima, había estado de aquí para allá durante todo el día; que arreglando asuntos de trabajo, que pagando cuentas, que comprando en el super. Y mi gran panorama gran, era dormir. Si sólo mirar la cama, se me hacía agua la espalda*. Fue entonces que sonó el teléfono. Era "el Tirilla", amigo de Rorro, ex compañero de la U. Me preguntó si podía ir al dpto. Ante mi pausa prolongada, agregó, como para persuadirme, ¿y, si llevo un vinito, ahhh?. Pensé bueno la vida es corta y, total voy a dormir por el resto de la eternidad, y luego de ese análisis profundo de la situación, respondí no muy convencida; sí... sí ven no más, pero que sea corta la visita, mira que mañana tengo que hacer unos trámites temprano, a lo que él respondió; sí, sí, claro si mañana yo trabajo y, colgó.

Pasaron cinco minutos y sonó el timbre, que rapidez pensé y, de mala gana abrí la puerta. Para colmo venía con un amigo, los dos llegaron medios curaos*. Hablamos un rato mientras "el Tirilla" se movía de un lado para otro, hablándole al amigo, a mí y, a su celular, - todo a un mismo tiempo - yo pensé debe ser el efecto de la pasta base, el tipo tenía fama de angustiado. Luego de un rato de amena charla, partimos a un tugurio a orillas de la playa. De ahí, nos terminaron echando, al Tirilla y a mí - el amigo, se había ido para su casa, dos horas antes.- Vamos a cerrar nos dijeron y, nos enfilaron amablemente a la puerta, no tuvimos derecho, ni a voz ni a voto y, salimos de ahí con dos vasos plásticos llenos de un brebaje ponzoñoso, el que no parábamos de beber, - es que era adictiva la cochináa* - nos sacaron del local con un, vuelvan mañana chiquillos, los esperamos. Y fue así, como partimos de aquel local tomados de la mano. No, no de enamorados, sino para no sacarnos la cresta* en mitad de la calle. Caminamos un trecho corto, cuando de repente él paró en seco y me dijo, aquí vivo, a lo que yo respondí, ya, chao entonces. Pero al soltarme la mano, me di cuenta de lo mariadita que estaba y la lata que me daba devolverme sola al dpto, y le pregunté, ¿me puedo quedar contigo?, e inmediatamente aseveré; no te pases rollos, si no vamos a hacer nada de nada. Él me miró y sonrió. Y, nos encaminamos a su cuartucho.

Hacía unos meses que "el Tirilla" se había separado de su conviviente de cinco años - lo sé, porque me lo repitió durante toda la noche - Y había arrendado la pieza para pegarse sus pipazos*, sin que nadie lo interrumpiera y, de paso para revolcarse con sus conquistas de ocasión, en ese orden de prioridades, bueno eso fue lo que me contó él. El resto de su vida transcurría tranqui- tranqui en la casa de sus padres, ahí comía y dormía durante los días laborales. Los fines de semana siempre los terminaba en su cuartucho feo, como me confesó mientras trataba de abrir la puerta. Es decir llevaba una vida transversal, como suele decir él, unía dos realidades opuestas. Hogareño de lunes a jueves y, viernes en la noche, sábado y domingo se convertía en un poli adicto reventado, dos vidas, dos mundos. El tranquilo y bueno con sus "canutos papis" y el sórdido y "malo" con putas y travestís, los cuales frecuentaba para conseguir la droga.

Entramos. La pieza era un desastre, para empezar no tenía ventana alguna - lo que me causaba claustrofobia-. un colchón tirado en el suelo, hacía las veces de cama y, el piso estaba completamente sembrado con papelillos y botellas de cerveza, Corona, de las grandes, - ¿de cuantos c.c. serían?, bueno eso no importa ahora, la cosa es que eran muchas, y todas ellas estaban completamente vacías, claro está - a las cuales tenía que esquivar para no caerme y así, llegar invicta a la meta. ¡El colchón!. Los dos nos acostamos vestidos. "El Tirilla", al extremo izquierdo y yo, al extremo derecho, bien separados. Durante la noche, me sentí incómoda con la ropa y me la saqué, juro que fue por un asunto de comodidad y nada más que eso, total él estaba raja*, y lo más seguro es que no despertaría hasta la mañana siguiente, momento en el cual yo esperaba estar bien despierta y completamente vestida.

De pronto sonó el despertador. ¡No!, no podía ser, si acababa de poner la cabeza en la almohada. Miré, y ahí estaba, "el Tirilla", con la cara pálida y desencajada. No paraba de repetir las cagué, las cagué otra vez, ¿¿¿cóoomo???, si yo no puedo carretear* entre semana, ¿por qué lo hice???, se lamentaba. Pero si estoy demasiado loco, estoy loooco, si me hace muy mal mezclar pasta con copete*, sí, sí, es el copete el que me hace mal. No tomo nunca más, nunca másss. No puedo ir a trabajar así. ¡¡¡NOOOO!!!, no puedo ir a trabajar así, ahora si que me echan, ahora si que me echannn. Yo lo miraba y lo miraba. Y, sí. Yo también pensaba que la habíamos cagado. Si bien es cierto yo no tenía que ir a trabajar ese día, si tenía que arreglar unos asuntos familiares y, pensaba por la cresta anoche debí haberme ido al departamento. Ahora voy a agarrar todo el sol - dicho sea de paso bastante cabrón en el norte - y voy a fermentar en el camino. ¡¡Ayyyy pero que lata!!. De repente al Tiri se le iluminó el rostro, y me dijo llama, llama mientras me ensartaba su celular en la cara. Llama a mi trabajo y di que eres mi pareja y que estoy mal, mal, maaal, que no sabes que es lo que me pasa y que me vas a llevar al hospital, de urgencia. Después yo me consigo una licencia médica y listo, acotó. Y obedeciendo sus órdenes sin chistar, así lo hice, y llamé.

Luego de la misión cumplida me paré en silencio y me empecé a vestir. Mientras "el Tirilla" repetía desesperadamente su monólogo; la volví a cagar, la volví a cagar, y que le digo a mi papá ahora, cresta,¡¡¡ la volví a cagaaar!!!. De repente en voz casi imperceptible me dijo "quédate conmigo, no me dejes solo", no sé si fue el tono de súplica en que me lo dijo o, la mueca que hizo al finalizar la petición, pero la cosa fue que me paralicé, y luego sin pensarlo dos veces, me comencé a sacar el pantalón, sin decir ni media palabra y, me acosté a su lado nuevamente. Él en un acto casi automático, de agradecimiento supongo yo, me empezó a leer en voz alta un cuento que había publicado, Betty Boo, creo que se llamaba o algo así. Mientras lo leía, me miraba la cara y sonreía. Cuando terminó me dijo que era su historia con una mina casada, a la que se comía cuando el marido no estaba, hicimos una pausa y nos reímos. Luego en un segundo de locura el Tirilla se levantó y empezó a tirar al suelo todo lo que pilló sobre su escritorio y en un movimiento felino saltó sobre el.

Ya sobre el escritorio usándolo como escenario, empezó a moverse histriónicamente y a leer cuento tras cuento. La imagen era casi mágica. En el techo había un tragaluz, por el cual entraban unos rayos de sol. Sus movimientos hacían que su cuerpo se viera en claroscuro. Yo lo miraba y sentía algo caliente que me recorría el corazón. Era una sensación mezcla instinto maternal y deseo, ahora que lo pienso, ¡que degenerada la weáaa! - si me parecía un niñito de kinder, recitándole a la mamá en el acto cívico del colegio, y yo henchía mi pecho de orgullo, como pato pechugón - Él hacía de repente alguna pausa y me miraba de reojo, a lo cual yo contestaba con una sonrisa. Al finalizar sus historias se encogió de hombros en un movimiento casi infantil. A lo cual yo respondí con un chiflido y un bravo, bravííísimo, mientras aplaudía como enajenada. Él me miró sonrió e inesperadamente, se lanzó y voló por el aire, del escritorio al colchón, aterrizando justo entre mis piernas y mis brazos, nos empezamos a reír estrepitosamente. De repente paramos de reír. Nos miramos fijo a los ojos y su mirada parecía atravesarme. Nos dimos un beso laaarguísimo, que fue sólo el comienzo de miles de caricias y juegos que vinieron a continuación. En eso se nos pasó casi todo el día.

Al finalizar nos vestimos rápido. Y nos despedimos con un mutuo, si me necesitas llámame. Él se subió a un taxi que lo llevaría a marcar tarjeta* a la casa de sus papás y, yo subiría al departamento a arreglar unos asuntos laborales. Y mientras el taxi se alejaba, yo sentía que un trocito de mi corazón se iba con él en ese taxi. Después de eso hablamos un par de veces. Unos días después yo volví a Santiago. Al despedirme de él, le aseguré en un efusivo abrazo que volvería a más tardar en dos semanas. Ya van más de cinco meses. Y no sé si algún día se vuelva a dar otro momento tan IMPERFECTAMENTE PERFECTO.


*Se me hacía agua la espalda= Lo único que quería era acostarme a dormir

*Curaos= Curados, ebrios, cocidos, beodos, bebidos, borrachos

*Cochináa= Cochinada, porquería, asquerosidad

*Sacarse la cresta= Caerse estepitosamente

*Pegarse sus pipazos= Consumir pasta base con el adminículo, pipa

*Estaba raja= Estaba cueva, que ya no se da más, cansadísimo, falto de fuerzas

*Carretear= Irse de parranda, juerga, jarana

*Copete= Licor, dícese de la bebida que al ingerirse sin medida, te deja curado

*Marcar tarjeta= Dar aviso del lugar en donde uno se encuentra y lo que se está haciendo - esta información se debe dar con lujo de detalles - a los superiores, ya sea este el jefe, los padres o la pareja

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Domingo 22 febrero 2009 7 22 /02 /2009 00:37


Siempre me ha impactado la facilidad con la que la gente critica al resto. Aunque tengo que confesar que en este último tiempo yo también he empezado a practicar este deporte y esto no por gusto, ni porque crea que es lo correcto, ni porque me deje llevar por los demás. No. Simplemente lo hago por defensa personal. ¡¡¡Sí!!!, por defensa personal. Eso de poner la otra mejilla no resulta o, por lo menos a mí no me ha resultado, sobretodo con tanto gil suelto dispuesto a descuerarme viva, sin piedad ni remordimiento.

Ante la crítica mal intensionada confieso tener reacciones de los más variados tipos, las que van de la mueca retorcida al estallido en mierda. Todo depende del día del mes en que me critiquen. Por eso recomiendo, que al que me quiera hinchar las pelotas con sus críticas, verifique el día del mes en que estoy. No se recomienda en los días de la regla. Ahí si que puedo dejar la cagáa*.

Bueno siguiendo con el tema central de la nota. Antes de todo se debe aclarar que existen distintos tipos de críticos; existe el crítico "YO CREADOR", es aquel que todo lo quiere modelar a su imagen y semejanza. Está el crítico "INTERESADO", es aquel que quiere que cambies para que le sirvas a sus oscuros propósitos. El otro y más peligroso es el crítico "POR CONVENIENCIA", esa es la clásica mina chaquetera* y envidiosa que vocifera a los cuatro vientos los defectos ajenos para que así, no se noten los de ella y de rebote, por arte de magia le aparezcan cualidades inexistentes - lo trágico de todo esto es que todavía existen giles que le compran* -. Con este tipo de crítico se puede utilizar el tan popular y eficaz comboenlocico*, claro que no se recomienda. Eso es malo. Ya que se podría dañar el puño. ¡¡¡Son unas caradura!!!. Y, para finalizar, está el crítico "OMNISAPIENTE", es el que por soplo divino sabe que es lo correcto para todos y vive hinchándole las pelotas a los demás. En este grupo de críticos abundan los que sufren del mal del padre Gatica, es decir predican pero no practican. ¡¡¡Ahhh!!! y se me olvidaba el infaltable "SABELOTODO", este fulano o fulana dicho sea de paso, muy "caldo 'e chancho*", que siempre anda corrigiendo al resto en lo que al buen decir respecta y que ante su falta de creatividad recurre a cuanta cita rimbombante se encuentre en el camino, es una variación del "OMNISAPIENTE", pero este se refiere al sujeto que se las da de intelectual, y no salva a nadie.

Ante tanta "perfección" se recomienda:

Fase uno, decirle al crítico con un tono suave y amistoso. "Oye, no veas la paja en el ojo ajeno"...

Fase dos, si el crítico no entendió con buenas palabras, se debe pescar al sujeto y restregarle "locico*" en su propia viga o, bueno cualquier parte del cuerpo del individuo que usted estime conveniente. Eso sí, se recomienda haber analizado con antelación la viga del contrincante.

Y por último. La fase tres. Si el crítico le salió chúcaro y no entendió las dos fases anteriores. Deberá darle un tratamiento shock, el cual no olvide jamás, para este fin se utilizará la tan conocida llave chilena, es decir la PLR*, esto lo puede hacer literalmente o simbólicamente, eso queda al gusto del consumidor. En caso que opte por la alternativa uno, se recomienda usar un calzado adecuado para la ocasión, con un bototo punta 'e fierro* estará bien, y procure que el puntapié sea de puntete. La intensidad también tiene relevancia, es por eso que se debe concentrar y pensar que está en las finales de un mundial de fútbol, en el último minuto, tratando de meter un gol al equipo rival. En ese minuto, mientras ensarta su zapato en el "popo*" del adversario puede gritar, goooooooooooool. Claro que eso es opcional.

Bueno ahora me despido del querido lector, esperando que esta nota de sabiduría les sirva en su diario vivir y, cuídese nunca se sabe cuando un crítico lo puede estar acechando.



*Cagáa= Debacle, desastre, hecatombe

*Chaquetera= Persona a la cual le causa escozor los logros ajenos y en represalia, los menoscaba

*Le compran= Le creen

*Comboenlocico= Combo en el hocico, puñetazo en el hocico y/o boca

*Caldo 'e chancho= Caldo de chancho, pesado, insoportable, aburrido, latoso

*Locico= El hocico, la boca

*PLR= Patada en la raja, patada en el pompis, patada en el culo

*Punta 'e fierro= Punta de fierro

*Popo= Poto, culo, pompis, nalgas, trasero





 



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Sábado 21 febrero 2009 6 21 /02 /2009 21:05

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es una historia que ocurrió hace unos cuantos años atrás, no muchos tampoco, yo asistía al jardín infantil. Recuerdo que todas las mañanas alrededor de la 7: 30 a.m. me pasaba a buscar el señor García - como le decía mi abuela - para llevarme al colegio. Él era un tipo con estampa de militar retirado; frío, mandón y distante, que sólo se limitaba a esperar que me subiera al minibús, trasladarme y entregarme en el lugar de destino, osea, el establecimiento educacional. Tal cual, así como si distribuyera una encomienda exprés. El auto era un furgón de esos clásicos que llevan niños al colegio pero la diferencia estaba en que este era de un tono amarillo verdoso, medio nauseabundo para una niñita de cuatro años, pero en realidad más nauseabundo me parecía ir a clases - las odiaba-. Día tras día lo mismo. Pero esa insoportable rutina se rompía en esos días astrológicamente bien alineados en que coincidía la mañana libre de mi mamá - no tenía que asistir a la universidad- con alguna enfermedad, trámite y/o chiva* de García. Esos días eran inolvidablemente mágicos.

En esos días inolvidablemente mágicos, partíamos con mi mamá, de la mano, rumbo al colegio. Si bien es cierto nunca hablábamos mucho, es que siempre fue una relación media distante, en esos días todo se tornaba más cálido. Yo me sentía feliz, nerviosamente feliz. Caminábamos un poco y hacíamos nuestra primera parada en la plaza. Ahí había una laguna artificial con unos patos traídos quien sabe desde donde y, les poníamos nombres a las aves, nos imaginábamos sus parentesco - esa es la mamá y esa la hijita y ese, ese de allá es el papá - El caso es que siempre había una de menos o una de más, a quien inventarle un nombre o una tragedia en caso de que hubiese desaparecido y, así pasábamos hablando un rato de la vida familiar patuna. La guinda de la torta y que bien calza este dicho para lo que voy a relatar, la ponía nuestra última parada. La pastelería.

Ya en la pastelería frente a tanto pastel mi felicidad era completa - ESA ERA LA MATERIALIZACIÓN DEL DÍA PERFECTO - ya dentro del local yo tenía la difícil misión de elegir, elegir el pastel que yo estimara conveniente. Pero ante tanto color, sabor y forma, me turbaba. Miraba atentamente los pasteles uno a uno, por unos cuantos minutos. Hasta que por fin lo elegía. Las vendedoras no siempre reaccionaban igual ante mi indecisión, habían algunas que me miraban con ternura, mientras me relataban los ingredientes de cada pastel, otras en cambio me miraban con odio, como para que yo me asustara y escogiera rápido. En realidad yo me tomaba mi tiempo, sin importar quien me tocara como vendedora en esa ocasión, es que en ese mágico día nada o nadie era capaz de aguar mi felicidad.

Ese día sin embargo una nube pareció ensombrecer aquel fantástico día. Para empezar esa fría mañana llegué y había una tía nueva - la tía de mi curso se había enfermado - y nos habían juntado con los niños de otra clase paralela a la de nosotros. De entrada, la nueva tía me cayó mal, si la primera "cabeza de pescao"* que se le vino a la mente fue que todos teníamos que cambiarnos de asientos, eso para una niñita algo tímida, como lo era yo, era una verdadera tortura. Para colmo a la hora de colación se le ocurrió que ese día sería un día para compartir. Si todavía resuena en mis tímpanos la palabrita, hoy es el día de COM- PARR- TIIIRRR. Sacó un canasto a lo "Carmela de San Rosendo" y, nos obligó a depositar nuestras colaciones en el. Aún recuerdo mis manitos chiquititas y temblorosas dejando su dulce trofeo en aquel viejo y sucio canasto. Luego la mujercita empezó a dar órdenes. Ahora van a sacar una colación, si es la de ustedes la devuelven y sacan otra. Eso hizo que se me alumbrara el foco. SACARÍA MI COLACIÓN Y NO LA DEVOLVERÍA. Total nadie sabía lo que yo había llevado.

Nos sentaron en el suelo haciendo un círculo. Cada vez que la profesora bajaba el canasto para que un compañero extrajera su circunstancial colación. Yo clavaba los ojos en mi pastel. Observaba cada movimiento del compañero participante y, mientras introducía su mano en el canasto, yo rogaba que no sacara mi delicia. La tragedia fue a ocurrir justo dos niños antes. Era un pendejo de crespitos dorados que metió la mano al seboso cesto. Si todavía veo sus larguiruchas y chicas manos tomando mi maná, pero yo, yo no lo quería creer. No podía ser, era imposible, como tanta injusticia divina. Hasta que el hostil ricitos de oro empezó a gritar, tía es un pastilito*, ES UN PASTILITOOO, ¡¡¡QUE RICOOO!!!, ES UN PAS-TI-LI-TOOO, mientras saltaba como resorte, el cabro weón*. En ese minuto asumí la cruel realidad, sentí como mi infantil corazoncito se destrozaba, si hasta oí el sonido de cristales rotos dentro de mí. Fue ahí que experimenté por primera vez el rigor de la iniquidad celestial. Fue justo en ese minuto que llegó mi turno para sacar mi tentempié, ya desilusionada y derrotada, metí la mano, le hice el quite a unas fomes manzanas y tomé algo que estuviera con servilleta, por si por un milagro del Señor fuera otro pastel. Lo saqué era algo envuelto como con cien servilletas, empecé a desenvolver. Y era...no lo podía creer, mejor dicho eran, eran unos mugrosos gajos de naranja que lleve a mi boca casi sin pensar. Al probarlo más que naranja, parecía limón. ¡¡¡AMARRRGA LA WEÁAA*!!! Y mientras me la comía, lloraba de la impotencia que me causaba la situación. El no poder mandar a la misma cresta, a la vil profesora y, de paso quitarle mi ambrosía a aquel infante ladrón.

Desde ese minuto cuando me hablan de compartir, no sé porqué me invade una sensación de angustia y pérdida. Es como si algo rico me fueran a quitar y en su lugar algo amargo fuese a aparecer. Claro que me imagino que, la lección de compartir, para ricitos de oro debe ser la contraria. Que bonito es compartir, siempre que se comparte se gana y, se gana algo mejor de lo que uno tiene - con lo feliz que estaba el pendejo, lo más probable es que fueran de él, esos mugrientos gajos.

En todo caso les tengo que confesar que, en ocasiones, sospecho que el día de COM- PARRR- TIRRR, fue un complot entre la tía y el niño de ensotijada cabellera, para quitarme mi pastelito y así estropear mi día inolvidablemente mágico.



*Chiva= Falacia, mentira, engaño, patraña

*Cabeza de pescao= Cabeza de pescado, necedad, tontería, sandez

*Pastilito= Pastelito

*Weón= Huevón, retardado, tonto, pesado

*Weáaa= Huevada, cochinada, porquería, inmundicia

Por JUANA MÚSICA - Publicado en: CLAVE EN SOL MENOR - Recomendar
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