TACONES CERCANOS O LA EXTRAÑA HISTORIA DE PABLO, DE PABLO ARMENDÁRIZ

Publicado en por Juana Música


 
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es la historia de mi amigo Pablo, para ser más exacta, de mi amigo Pablo Armendáriz. Él siempre tuvo fama de fetichista, alucinaba con las mujeres que usaban tacos o, mejor dicho con los tacos que usaban las mujeres. Y si llegaba a ver una usándolos, la joteaba* toda la noche, entre más altos mejor o, por lo menos eso decía él.

Una madrugada, en la que estábamos confesándonos nuestras más oscuras perversiones, me contó la extraña historia que les paso a relatar. Era la noche anterior de cumplir diez años, él lo recuerda bien porque se había hecho la tarea de esperar despierto la medianoche, estaba nerviosísimo, ya que al día siguiente su abuelo le regalaría una bicicleta, fecha tan especial lo ameritaba, una década no se cumplen todos los días, eso le decía su tata. Faltaban dos minutos para las veinticuatro horas cuando sintió por primera vez aquel extraño sonido, tac- tac- tac, al principio sonrió, se imaginó uno de esos caballos de la parada militar e intentó llevar el compás con el paladar, mientras imitaba el tac- tac- tac fue justo cuando las campanadas anunciaban la medianoche y los dos sonidos se mezclaron mientras su corazón palpitaba pensando que al otro día saldría en su bicicleta nueva a pasear por la plaza junto al Negro, su vecino e inseparable amigo.

Desde aquel día, no sabe el porqué, pero siempre despertaba minutos antes de que dieran las doce de la noche, era como relojito según lo que me comentó, siempre cinco minutos antes de la medianoche. Algo así como para escuchar la huida de su cenicienta entaconada. Con el tiempo la misteriosa mujer se convirtió en algo familiar. Cuando estaba asustado imaginaba que era una bruja que venía a intimidarlo y hasta a matarlo, quien sabe. O, si tenía alguna pena imaginaba que era algo así como su ángel de la guarda. Ese ángel al cual su abuela le había enseñado a pedir protección.

Su misteriosa mujer cambió con el tiempo. Fue así que su camaleónica musa mutó con los años de un ser fantástico y mítico a algo más real. Con sus primeras poluciones nocturnas empezó a imaginar una silueta de mujer con curvas exageradas algo así como una Marlen pero que cada cierto tiempo cambiaba de rostro, de ojos, de piel, de aroma y de cabellera. Eso dependía de quién fuese su musa inspiradora del momento. Si una vez hasta pensó que podía ser su profesora de inglés, esa profesora que lo traía loco y que espiaba cada vez que se daba vuelta a escribir en el pizarrón, es que tenía el trasero como hecho a mano, eso me dijo mientras se saboreaba y se frotaba las manos. "ES QUE ELLA ME REVOLUCIONABA LAS NEURONAS Y CLARO ESTÁ TAMBIÉN LAS HORMONAS... Y YO... BUENO YO HACÍA CUALQUIER COSA POR LLAMAR SU ATENCIÓN", agregó sonriendo y se quedó pegado por unos minutos, como si la estuviese viendo, por la cara que puso, yo supuse que la veía desnuda o haciendo quizá que cochináa, es que Pablito tenía una mente de cloaca. Y luego de sonreír un rato con cara de caliente siguió su narración.

En ocasiones cambiaba la cara y se convertía en Claudia, una compañera a la que había visto en pelotas mientras se duchaba, en el estadio del colegio, después de una clase de educación física, deliró con ella durante un tiempo, corto, bien corto eso si, "ES QUE NO ESTABA MUY RICA"... eso es lo que me dijo mientras movía la cabeza de lado a lado. Incluso una vez se la imaginó parecida a su tía Maricela, una tía casquivana que siempre le coqueteaba y que una vez lo intentó besar en plena cocina, a metros de sus padres, es que la vieja era muy fresssca, me dijo mientras me miraba con ojos pícaros. En un comienzo negó que la hubiera besado pero como conozco a Pablo, luego de un rato de estira y afloja me lo confesó todo. Tal como yo lo sospechaba, no se había resistido ante tal requerimiento. Y se lanzó sobre su tía, besándola apasionadamente, mientras la toquetiaba enterita. Claro que no lo volvió a repetir nunca más, ya que ese día casi lo pilla el tío Pancho - marido de ella y hermano de su mamá - ¡¡¡PASÓ EL SUSTO DE SU VIDA!!!.

Una vez viendo unas fotografías donde aparecían unos travestís, observó sus zapatos, mejor dicho sus tacones y el miedo lo aterró y sí aquella mujer no fuera mujer y fuera un hombre vestido de mujer. La idea lo asustó, pero más lo asustó esa mezcla de deseo y asco que igual seguía teniendo por la desconocida o bueno a esas alturas el desconocido. El miedo era el de desear algo incorrecto, algo pervertido, "algo malo" - ESO NO ERA DE HOMBRES- o por lo menos eso le inculcó don Pedro, su Papá, un machista de tomo y lomo-. Es por eso que un día esperó las doce y cuando sintió aquellos tacos bajó corriendo las escaleras, mientras su mamá gritaba Pablo, ¡que te pasa Pablooo!. En eso sintió las manos de su papá como tenazas que lo agarraron del pijama, el viejujo justo había bajado a tomar agua y pensó que algo raro le pasaba, seguramente estaba drogado - el viejo siempre deliraba con el tema -. Cuando logró safarse de las manotas de su padre ya era demasiado tarde, la mujer ya había desaparecido. En todo caso días después escuchó la voz de la mujer mientras enumeraba sus pasos - Dios debe haber escuchado sus ruegos y le reveló que esa mujer efectivamente era mujer. Fue ahí que Pablo sintió un gran alivio. Y desde ese día se sintió más enamorado. Imaginaba la dulce y juvenil voz saliendo de unos labios carnosos, a lo Jolie, y que repetían Pablo te amo, Pablo te necesito, Pablo te deseo, Pablo devórame, Pablo sí, sí, sííí.

En otra oportunidad lo agobió la idea de que fuera puta, pero si lo fuera no sería tan puntual pensó. Y además no caminaría de lunes a viernes. Suponía que tan sólo los fines de semana trabajaban las putas. así es que lo descartó de inmediato.

Pasaron los años y esa mujer se convirtió en parte de su vida. Todas las noches no se dormía hasta escuchar que Evaluna pasara - Ese era el nombre con el cuál él la bautizó. Evaluna. Mi amada Evaluna, mi esquiva Evaluna, mi extraña Evaluna, mi loca Evaluna, mi diosa pagana Evaluna. Fue así como aquella desconocida pasó a ser tan de él. Algo así como su amante imaginaria... ES QUE SENTÍA QUE ELLA LE PERTENECÍA, A ÉL Y TAN SÓLO A ÉL.

Pero una fría noche de invierno un poco antes de cumplir los catorce años, entre sueños, sintió que Evaluna venía como siempre a desearle las buenas noches. De repente escuchó que ella apuraba el paso hasta empezar a correr y al unísono crujieron unos zapatos masculinos que la perseguían. Pablo intentó gritar para que aquel desconocido la dejara tranquila, pero estaba demasiado adormecido como para levantarse. Al otro día, algo recordaba, pero creyó que había sido una pesadilla. En todo caso igual se dió el trabajo de preguntar a los vecinos si sabían de algún asalto de la noche anterior. Nadie supo decirle nada. Desde aquel día nunca más escuchó los tacones de su amada. Evaluna desapareció, y con ella se fue su paz, su amor, sus fantasías, su alma. Fue como si su brújula interior se hubiese roto, y ahora vaga perdido por el mundo, un mundo al cual no cree pertenecer. Es por eso que desde ese día busca a su Evaluna perdida. Y, al oír tacos femeninos cree recuperar a su Evaluna. Evaluna la salvadora, Evaluna la guerrera, Evaluna... su guía, la que por fin lo llevará al cielo... a su paraíso perdido, a su Valhalla.



*Jotear= Rondar una presa, sea esta hombre o mujer, con la clara intención de engullirla, acosar sexualmente, perseguir sin tregua ni reposo

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León 03/07/2009 01:00

Muy bueno mi amiga ! muy pero muy bueno!!!!
ya te estoy conociendo mejor...
besos